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Helechos

Helechos

Los helechos son uno de los grupos de plantas más antiguos que existen. Carecen de flor o semilla, les gusta la humedad y se caracterizan por tener unas hojas grandes y de un verde lustroso. Son ideales para interiores, patios o zonas umbrías del jardín.

Tipos de helechos

El hábitat de los helechos

El 80% de las especies de helechos viven en zonas tropicales o intertropicales. Generalmente crecen en los bosques, en la zona de sotobosque o de manera epífita, es decir, sobre otros árboles buscando la luz solar. Aunque hay adaptaciones según la especie, en general requieren zonas con elevada humedad ambiental y protegidas de la luz solar directa, donde la temperatura no baje demasiado. Los hay que se han adaptado a vivir totalmente en el medio acuático, como Azolla spp.

helechos

A la hora de elegir tu helecho, deberás tener en cuenta su ubicación y las condiciones del sitio donde lo vas a colocar. Si, por ejemplo, quieres que sea un helecho colgante, las especies epífitas te irán muy bien ya que están adaptadas a crecer en altura. Es el caso de las especies de los géneros Platycerium, Nephrolepis, o Asplenium.

Cuidados de los helechos

Como hemos dicho anteriormente, los helechos son de hábitats húmedos y de luz tenue. Por ello, lo primordial para mantener un helecho sano será mantener una buena humedad ambiental, regarlo abundantemente, aunque sin llegar a encharcar, y mantenerlo en un lugar claro pero con poca luz solar directa.

El sustrato debe ser algo ácido, con una textura porosa y bien aireado. Es importante que retenga la humedad pero que drene bien.
La frecuencia de riegos variará según la época del año y la zona, lo fundamental será mantener el sustrato húmedo pero no encharcado. Para ello el sustrato debe tener un buen drenaje y estar aireado (se puede mezclar el sustrato con un poco de arena para este fin). En verano se puede regar un poco cada día y en invierno reducir la frecuencia. Además del riego, si quieres que tu helecho crezca exhuberante y lustroso sería conveniente facilitarle algo de humedad ambiental. Esto se puede hacer fácilmente colocando un humificador cerca, pulverizando las hojas diariamente con un spray o colocando nuestra planta en un lugar de la casa donde haya humedad, como el baño o la cocina. También se puede colocar un plato con agua justo debajo de la maceta (¡nunca en contacto directo con la misma!) de manera que a medida que el agua se evapora asciende directamente a las hojas.

La temperatura no debería bajar de los 15 ºC, ya que la mayoría de helechos que se comercializan son de clima tropical, por lo que en invierno será necesario protegerlo. Si la planta está en interior, sería conveniente mantenerla alejada de radiadores o calefacción, ya que estos aparatos resecan mucho el ambiente.

Aunque toleran bien la sombra, es conveniente que reciban abundante luz indirecta, por lo que será conveniente ubicarlos en una zona de claridad.
Se deberán trasplantar de maceta a medida que crezcan, (una vez cada dos años aproximadamente) en macetas sean más anchas que altas.

Si sigues estos fáciles consejos tendrás una planta sana y de buen aspecto que durará mucho tiempo decorando ese rinconcito de tu casa.

Si colocas un recipiente con agua bajo la maceta proveerás a tu helecho con humedad constante. El agua no debe estar en contacto directo con el sustrato para evitar encharcamiento.

Reproducción de los helechos

La reproducción de los helechos es compleja ya que no se reproducen por semillas, sino por esporas. Podemos encontrar las esporas en el envés de las hojas, en agrupaciones denominadas soros, que a simple vista se pueden apreciar como puntitos o líneas marrones.

Si queremos intentar germinar nuestros propios helechos debemos coger una hoja seca cargada con esporas. Las esporas estarán en su momento ideal si tienen una coloración oscura y al frotar el envés de la hoja con el dedo éstas se desprenden con facilidad. Para poder apreciar mejor las esporas que estamos recogiendo es conveniente tener un folio en blanco sobre el que desprenderlas.

Una vez tengamos las esporas, las colocamos en un recipiente con un sustrato ligero y húmedo. Regamos suavemente, a ser posible con pulverizador, y cubrimos con un plástico para que conserve la humedad y el calor, al tiempo que protege las esporas de ser llevadas por el viento. Deberemos pulverizar varias veces al día nuestro reci- piente, que deberá mantenerse siempre húmedo y cálido.

Habrá que armarse de paciencia y aceptar que no siempre tendremos éxito a la primera, ya que el ciclo reproductivo de un helecho es complejo: en realidad, el helecho no germina directamente de las esporas, sino que las esporas dan lugar a organismos pluricelulares muy pequeños llamados gametófitos. Estos gametófitos generan gametos masculinos y femeninos que se unen formando el cigoto, una única célula a partir de la cual crece un nuevo helecho.

Otra opción, algo más sencilla, es la reproducción por esquejes o por estolones, aun- que estas técnicas solo se pueden aplicar a ciertas especies.

Esporas en diferentes especies de helecho.

Curiosidades de los helechos


¿Sabías que hubo un tiempo en el que los helechos dominaban el mundo?

Así es, hace aproximadamente 350 millones de años, en el periodo conocido como Carbonífero. Se trata de un período muy cálido y húmedo donde las plantas todavía no habían desarrollado flores ni semillas. La tierra estaba cubierta por densas selvas de helechos gigantes. Las grandes extensiones de selvas hacían que los niveles de oxí- geno de la atmósfera fueran mucho mayores, por lo que se desarrollaron insectos de gran tamaño, como libélulas del tamaño de cuervos o escorpiones más grandes que nuestros gatos domésticos.

Probablemente debido a un proceso de enfriamiento, las selvas retrocedieron y mu- chas especies desaparecieron. Los helechos gigantes murieron y las enormes tonela- das de bosque se fueron acumulando y sepultando en las zonas pantanosas. Tras un proceso de descompocición de varios millones de años, se convirtieron en un material fundamental para el mundo moderno: el carbón.

¿Sabías que en el pasado se les atribuyeron propiedades mágicas?

En Europa, los helechos en general eran símbolo de buena suerte y se decía que llevar sus esporas encima protegía a su portador. La raíz de algunas especies de helecho se recomendaba como un remedio contra la melancolía.
Al no encontrar sus semillas ni flores, su ciclo reproductivo estaba rodeado de mitos. Se creía que los helechos florecían solamente la medianoche del solsticio de verano, es decir, la víspera de San Juan, y que, si alguien conseguía recoger sus flores, estas le concedían invisibilidad.

En la obra ‘Enrique IV’ de Shakespeare, un bandolero afirma poder robar impunemente gracias a la invisibilidad que obtenía al portar semillas de helecho: ‘We have the receipt of fern seed; we walk invisible.’